Microbiota, el sobrepeso y la obesidad

¿Conoces la relación que existe entre la microbiota el sobrepeso y la obesidad? ¿Sabes que las personas con sobrepeso tienen elevados los Firmicutes?

La microbiota intestinal (MI) es una compleja comunidad de billones de microorganismos, en principio comensales, que está influenciada por una variedad de factores perinatales, posnatales, psicosociales y farmacológicos, que cumplen una actividad metabólica crucial.

Su disbiosis (desequilibrio) se asocia a mayor predisposición a enfermedades intestinales, alérgicas, inmunológicas, psicológicas, metabólicas (incluso cáncer).

El exceso de tejido adiposo de una persona está determinado por una compleja interacción entre el componente genético, ambiental, cultural, social y el gasto energético. Se ha observado en diferentes estudios que las personas que padecen obesidad presentan una microbiota intestinal distinta a la de individuos normopeso, (normopeso no implica salud).

Esta alteración de la microbiota tiene repercusiones en la extracción energética de los alimentos, el metabolismo de ácidos grasos, y la síntesis de hormonas intestinales involucradas en la regulación normal de la energía.

Somos el resultado de la adaptación a tiempos díficiles

En épocas pasadas, cuando los humanos dependían de la caza de alimentos y se enfrentaban períodos de ayuno, la posesión de una microbiota intestinal capaz de maximizar la extracción de energía de los alimentos y promover el almacenamiento de grasa corporal, habría representado una ventaja evolutiva.

Esto habría contribuido al fenotipo ahorrador, que se caracteriza por una mayor eficiencia en la utilización y almacenamiento de energía durante los períodos de escasez alimentaria.

Sin embargo, los tiempos han cambiado, y este modelo de fenotipo ahorrador juega en contra nuestra en la actualidad, ya que tanto los hábitos nutricionales, el gasto energético y la calidad de los alimentos ha variado considereblemente, por lo que el fenotipo ahorrador de microbiota intestinal, pasa a ser considerado como desventaja, contribuyendo a la acumulación de grasa y al consecuente desarrollo de diversas patologías.

El tejido adiposo es metabólicamente activo

El tejido adiposo es mucho más que solo un lugar donde se almacena la grasa.

Es un órgano metabólicamente activo que produce y secreta diversas moléculas, incluidas las citoquinas inflamatorias. Estas citoquinas son proteínas que actúan como mensajeros en el sistema inmunológico, regulando la inflamación y la respuesta inmune.

En condiciones normales, el tejido adiposo produce una cantidad equilibrada de citoquinas inflamatorias que ayudan en la regulación del metabolismo y la función inmunológica.

Sin embargo, en el contexto de la obesidad o el aumento de la grasa visceral, el tejido adiposo puede volverse disfuncional y secretar cantidades excesivas de citoquinas inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), la interleucina-6 (IL-6) y otras.

Esta respuesta inflamatoria crónica en el tejido adiposo puede contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas y otras afecciones relacionadas con la inflamación crónica. Además, estas citoquinas inflamatorias también pueden tener efectos sistémicos en otros órganos y tejidos, exacerbando la inflamación y contribuyendo a la patología de diversas enfermedades.

Tipos de tejido adiposo

El tejido adiposo está formado por los adipocitos, además de otros tipos celulares asociados, macrófagos, fibroblastos, preadipocitos, o células endoteliales, entre otras, pudiendo diferenciar 3 tipos:

Tejido adiposo blanco y beige, (con pocas mitocontrias) cuya principal función es la de almacén de triglicéridos, además de una función endocrina con la capacidad de interaccionar con otros órganos y tejidos, como son el sistema nervioso central, el sistema muscular o el sistema inmune.

Tejido adiposo marrón que almacena lípidos, y contiene muchas mitocondrias que liberan energía en forma de calor, lo que es conocido como efecto termogénico.

La obesidad se asocia con un cambio del tejido adiposo blanco y beige, aumentando de tamaño, distribución, composición celular (disminuyen las mitocondrias) y finalmente se ve afectada su función.

Se produce una hipertrofia, es decir un aumento del volumen de los adipocitos, y una hiperplasia que consiste en el aumento del número de adipocitos.

¿Qué es una mitocondria?

La mitocondria es conocida como la «central energética» de la célula porque es donde ocurre la mayor parte de la producción de energía en forma de ATP (adenosín trifosfato) a través de la respiración celular. Durante este proceso, los nutrientes como los ácidos grasos y los carbohidratos se oxidan para generar energía utilizable. Una mitocondria eficiente en la producción de energía puede favorecer el metabolismo basal y aumentar la capacidad del cuerpo para quemar calorías incluso en reposo

Diferentes patologías derivadas del exceso de tejido adiposo:

Patologías metabólicas como la resistencia a la insulina, la diabetes, hipertensión, dislipemia, hiperucemia o esteatosis hepática no alcólica (hígado graso) estudio.

¿Cómo influye la microbiota el sobrepeso y la obesidad?

Los firmicutes y los bacteroidetes son dos de las cinco familias de bacterias presentes en la microbiota intestinal humana. La microbiota está compuesta por billones de microorganismos que habitan en nuestro intestino, juega un papel crucial en la salud y la enfermedad.

La microbiota tiene diferentes funciones:

Metabolismo de nutrientes: La microbiota descompone y metaboliza nutrientes que nuestro cuerpo no puede digerir por sí solo, como ciertos tipos de fibra y polisacáridos. Esta actividad microbiana influye en la cantidad de energía que extraemos de los alimentos.

Una microbiota elevada en la familia de las Firmicutes conocidas como «bacterias ahorradoras de energía» tienen la capacidad de descomponer polisacáridos complejos y fibras dietéticas que otros microorganismos no pueden digerir completamente. Esto les permite extraer más energía de la dieta, lo que potencialmente puede contribuir a elevar el tejido adiposo.

Inflamación y respuesta inmunológica: La microbiota intestinal interactúa con el sistema inmunológico (80% localizado en el intestino), influyendo en la inflamación y la respuesta inmunitaria. Una microbiota desequilibrada o en disbiosis puede conducir a un estado inflamatorio crónico de bajo grado, que se ha relacionado con las patologías metabólicas citadas anteriormente. (Estudio)

Producción de metabolitos bioactivos: La microbiota intestinal produce una amplia gama de metabolitos bioactivos, incluidos ácidos grasos de cadena corta (AGCC), metabolitos de aminoácidos, que pueden influir en el metabolismo, la función inmunológica y la salud del huésped. Algunos de estos metabolitos pueden tener efectos beneficiosos, mientras que otros pueden contribuir a la inflamación y la disfunción metabólica. (Estudio)

Regulación del apetito y del almacenamiento de grasa: Se ha demostrado que la microbiota intestinal influye en la regulación del apetito y del almacenamiento de grasa a través de diversas vías, incluida la producción de hormonas que afectan al metabolismo y la señalización del sistema nervioso central.

Interacciones con la dieta: La composición de la microbiota intestinal puede ser moldeada por la alimentación, y a su vez, la microbiota puede afectar cómo respondemos a diferentes tipos de alimentos. Una dieta rica en grasas hidrogenadas y azúcares refinados, por ejemplo, puede favorecer el crecimiento de microorganismos asociados con la obesidad y la inflamación.

Body positive

Algunas tendencias de aceptación del cuerpo y del movimiento «body positive» han sido malinterpretadas por algunas personas como una justificación para llevar estilos de vida poco saludables o para glorificar la obesidad.

La mayoría de los defensores del movimiento «body positive» enfatizan la importancia de la autoaceptación, la inclusión y el respeto propio, independientemente del tamaño o la forma del cuerpo, sin promover la obesidad como un ideal de salud.

Es fundamental tener en cuenta que la promoción de la aceptación del cuerpo no debe confundirse con la promoción de estilos de vida poco saludables.

La salud es un concepto multifacético que va más allá del peso corporal e incluye aspectos físicos, mentales y emocionales.

La promoción de la salud y el bienestar debe centrarse en adoptar hábitos de vida saludables que apoyen el funcionamiento óptimo del cuerpo y la mente, independientemente del peso corporal.

Es importante abordar la obesidad como un problema de salud pública con seriedad y compasión, brindando acceso a recursos y apoyo para adoptar estilos de vida saludables y hacer frente a los factores subyacentes que contribuyen al aumento de peso.

Mi abordaje en consulta de dietética no es «pesocentrista,» este enfoque tiende a simplificar la complejidad de la salud y a reducirla a una medida numérica en la balanza, del mismo modo que el índice de masa corporal (IMC), sin tener en cuenta otros aspectos importantes de bienestar físico, mental y emocional.

Tratar la obesidad de forma integral en consulta PNI es fundamental para abordar este problema de salud pública de manera efectiva y compasiva, con un abordaje de las causas subyacentes, que en ocasiones necesita un tratamiento integrativo y multidisciplinar para prevenir complicaciones, estableciendo y promoviendo cambios en el estilo de vida sostenibles en el tiempo.