Micotoxinas qué son y cómo afectan a la salud

Micotoxinas qué son y cómo afectan a la salud es una pregunta más habitual cuando se habla de contaminación alimentaria y salud ambiental.

Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por determinados mohos que pueden contaminar alimentos y ambientes con humedad. Aunque la exposición suele producirse en pequeñas cantidades, cuando es repetida o prolongada puede afectar al sistema inmunitario, al hígado, al sistema nervioso y al equilibrio hormonal. Conocer dónde se encuentran y cuáles son sus efectos es el primer paso para reducir el riesgo.

¿Qué son las micotoxinas? ¿Dónde se encuentran?

Las micotoxinas son compuestos químicos que se producen de forma natural durante el metabolismo de hongos de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Pueden desarrollarse antes de la cosecha, durante el almacenamiento, o en el propio alimento cuando existen condiciones de humedad y temperatura favorables. Una de sus características más importantes es que muchas son resistentes al calor y pueden permanecer en los alimentos incluso después del cocinado.

La exposición puede ser alimentaria o ambiental. Las micotoxinas pueden aparecer en cereales como trigo, maíz, arroz, cebada y avena, en legumbres almacenadas en condiciones inadecuadas, frutos secos, café, cacao, especias, frutas desecadas, vino, cerveza, sidra y algunos quesos. También pueden encontrarse en edificios con humedad, filtraciones o crecimiento de mohos, donde la inhalación constituye una vía importante de exposición.

Micotoxinas qué son y cómo afectan a la salud

Las consecuencias en la salud (estudio) dependen del tipo de micotoxina, la dosis y el tiempo de exposición. La exposición puede asociarse con fatiga, alteraciones del sistema que puede confundirse con sintomatología de SIBO y dar negativo en la prueba de aliento, desregularización inmunitaria (estudio), sobrecarga hepática y renal, y aparato reproductor/placenta, problemas respiratorios como asma o sinusitis, trastornos neurológicos con dificultad para concentrarse y enfermedades neurodegenerativas como el parkinson (Estudio), alteraciones del sueño, ansiedad y depresión. También se describen síntomas como pérdida de memoria, erupciones cutáneas y otros problemas inflamatorios.

Micotoxina (grupo)Órgano/sistema predominante (más característico)Otros órganos/sistemas frecuentemente afectadosClinical Evidence
Aflatoxina B1 (AFB1; aflatoxinas)Hígado (hepatotoxicidad; carcinogénesis hepática)Riñón, inmune, SNC y reproducción (según modelos)Revisión de salud pública. Revisión sistemática 2024 de AFB1/OTA:  
Ocratoxina A (OTA; ocratoxinas)Riñón (nefrotoxicidad como órgano diana principal)Hígado, inmune, SNC (neurotoxicidad; posible vínculo con neurodegeneración)Revisión 2025 (Archives of Toxicology)  4. Revisión sistemática 2025 sobre sistema inmune resume inmunotoxicidad asociada a OTA (con foco en nefrotoxicidad) 5.
Fumonisina B1 (FB1; fumonisinas)Eje hígado‑riñón y asociaciones humanas con cáncer esofágico; también efectos del desarrollo (p. ej., defectos del tubo neural)Pulmón, corazón, intestino, inmune; SNC en algunos modelosRevisión de salud pública (2014) asocia fumonisinas con cáncer esofágico y defectos del tubo neural 1. Revisión 2025 (Advanced Science) resume toxicidad multiorgánica (hígado, pulmón, riñón, corazón, intestino) y potencial daño cerebral 2.
Deoxinivalenol (DON; tricotecenos tipo B)Intestino (gastroenteritis, disfunción barrera intestinal; eje intestino‑hígado‑cerebro)Hígado, SNC (vía eje intestino‑hígado‑cerebro), inmuneRevisión 2025 centrada en eje intestino‑hígado‑cerebro: daño intestinal y efectos sistémicos hepáticos y neurales en modelos animales 6. Revisión de salud pública 2014: DON/tricotecenos→gastroenteritis e inmunotoxicidad 1.
T‑2 / HT‑2 (tricotecenos tipo A)Tejidos de alta proliferación (GI y hematopoyético; inmuno/hematotoxicidad)Intestino, inmune; también placenta/desarrollo en modelos gestacionalesRevisión sistemática de tricotecenos: tras entrada a circulación afectan tejidos rápidamente proliferativos; se describen efectos hematológicos e intestinales (incl. lesión barrera) 7. Revisión 2025 reproducción/placenta: T‑2/HT‑2 asociados a daño placentario y toxicidad del desarrollo en modelos 8.
Zearalenona (ZEN/ZEA)Reproductor/endocrino (actividad estrogénica; fertilidad, útero/ovario/placenta)Hígado, riñón, intestino, inmune (según exposición/modelo)Revisión 2025 centrada en reproducción femenina describe ZEN como análogo estrogénico con diana reproductiva/placentaria 8. Revisión 2022 (Nutrients) resume cuadro clínico de ZEA con efectos predominantes reproductivos 9.

Las aflatoxinas son consideradas las más tóxicas. Poseen efectos hepatocarcinógenos, inmunotóxicos y teratógenos. La exposición crónica puede favorecer la inmunodepresión y aumentar el riesgo de cáncer de hígado. De hecho, la aflatoxina B1 está clasificada por la IARC como carcinógeno del grupo 1 para humanos. (Estudio) (Estudio)

La ocratoxina A puede encontrarse en café, cacao, cereales, vino, cerveza y frutos secos. Se considera una micotoxina con actividad genotóxica y diversos estudios incluidos en la bibliografía de la guía describen efectos sobre el sistema inmunitario y el sistema nervioso. (Estudio) (Estudio)

La zearalenona, producida por especies de Fusarium, presenta actividad estrogénica debido a su semejanza estructural con las hormonas femeninas. Se han encontrado treonolona en cereales para consumo alimentario de pollos. La exposición elevada se ha relacionado con alteraciones hormonales y cambios endometriales.

La patulina, frecuente en frutas dañadas y derivados como zumos o sidras no fermentadas, puede ejercer efectos inmunosupresores, digestivos y neurotóxicos, además de provocar alteraciones gastrointestinales cuando la exposición es repetida. (Estudio) (Estudio)

Por su parte, el deoxinivalenol o vomitoxina puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, cefalea y mareos en exposiciones agudas. (Estudio)

Cómo detectar la exposición

Cuando existe sospecha clínica podemos solicitarte un test de micotoxinas en orina, que analiza diferentes micotoxinas relacionadas con la exposición alimentaria y ambiental, entre ellas aflatoxinas, ocratoxina A, zearalenona, patulina, deoxinivalenol y esterigmatocistina. Esta prueba puede resultar útil en personas con fatiga persistente, alteraciones inmunológicas o síntomas compatibles con una exposición mantenida, siempre previo diagnóstico diferencial.

La prevención comienza por almacenar correctamente los alimentos, evitar consumir productos con moho visible, comprar cereales y frutos secos lo más frescos posible y mantener los espacios interiores secos y bien ventilados. También es recomendable controlar la humedad en viviendas y evitar la exposición continuada a ambientes dañados por el agua.

Desde el punto de vista nutricional, la guía recoge evidencias sobre estrategias dirigidas a favorecer la detoxificación fisiológica, incluyendo un adecuado aporte de glutatión, N acetilcisteína, vitaminas antioxidantes, curcumina, probióticos con Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus casei, fármacos como el Oltipraz la y una alimentación rica en verduras crucíferas o sulfurafano, siempre dentro de un abordaje individualizado.

Las micotoxinas son contaminantes naturales presentes tanto en alimentos como en ambientes con humedad que pueden afectar a diferentes sistemas del organismo cuando la exposición es repetida. Su impacto sobre el hígado, el sistema inmunitario, el sistema nervioso y el equilibrio hormonal hace que la prevención, la identificación de las fuentes de exposición y la valoración clínica sean fundamentales para proteger la salud.

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