Colon irritable, un cajón de sastre

Hoy voy a hablaros de un diagnóstico muy recurrido para diferentes disfunciones digestivas: Colon irritable.

¿Qué es el colon irritable?

El colon irritable o síndrome del intestino irritable (SII), se engloba dentro de un conjunto de afecciones funcionales digestivas.

Se caracteriza por la presencia de dolor abdominal recidivante, con periodos sintomáticos o asintomáticos, asociados a alteraciones en el ritmo intestinal como diarrea, estreñimiento o ambos, pudiendo asociarse a hinchazón y distensión abdominal.

Tras la ingesta, son frecuentes síntomas como la saciedad precoz, nauseas, vómitos y ardor (pirosis). Otros síntomas son la sensación de evacuación incompleta y la presencia de moco en las deposiciones.

¿Cómo se diagnostica?

Pues el colon irritable, es un cajón de sastre para muchos especialistas. Puedes verte envuelta en un periplo de consultas con diferentes digestivos sin que nadie de con una solución a un problema tan limitante.

En este vídeo detallo un poco, la razón de porqué estudié nutrición, como sigo actualizándome, sobre todo en el aparato digestivo.

Bueno, sigo con el artículo que me voy por los “cerros de Úbeda”, y si queréis algunos consejos saludables podéis descargaros esta guía nutricional gratuita para todas las edades.

El diagnóstico del SII se basa en historia clínica y una completa exploración física, las cuales orientarán al digestivo hacia la posibilidad de tratarse de un colon irritable.

Para completar el diagnóstico, se realizan diversas pruebas complementarias que descarten la existencia de patología orgánica.

Entre estas pruebas complementarias se incluyen análisis generales y específicos de sangre, orina y heces, estudios radiológicos de abdomen con y sin contraste, ecografía abdominal y sigmoidoscopia o colonoscopia.

Todas estas pruebas pueden tardar una eternidad, y más con las circunstancias actuales y la covid-19, de hecho el retraso en las pruebas y un diagnóstico erróneo pueden fastidiarte la vida.

Es evidente que quejarse de los médicos, de la sanidad y de las largas listas de espera para las pruebas resulta frustrante y visto que a corto plazo no va a cambiar la situación, ¿por qué no responsabilizarte, conocer tu organismo y cómo puedes mejorar tu salud?

Si no sabes como puedes mejorar la clínica del SII puedes pedir cita presencial u online.

Eje intestino-cerebro

Poseemos un verdadero cerebro dentro de nuestras tripas, y su función neuronal es muy parecida a la actividad cerebral, es el sistema nervioso entérico (SNE)

El sistema digestivo posee además de la microbiota una gran red de neuronas y su estructura es muy parecida a la distribución de las neuronas cerebrales, teniendo la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas.

¿Sabías que detrás de un síndrome de intestino irritable hay un gran desequilibrio en nuestra microbiota?

¿Que qué es la microbiota? Es el conjunto de microorganismos que
habitan nuestro organismo, tales como bacterias, virus, arqueas productoras de metano, protozoos y hongos como la Candida albicans.

Cómo son tus heces? - La Salud de Tu Colon - Carla Zaplana

Todos ellos deberían estar en un perfecto equilibrio, (eubiosis).

Todos estos microorganismos interactúan con nuestro cuerpo, estableciendo una increíble relación de simbiosis. Además, cada uno de estos microorganismos tiene sus propios cientos de miles de genes, estos conforman nuestro microbioma.

No somos nadie sin la microbiota

De hecho son capaces de estimular la respuesta del sistema inmune intestinal, protegerlo de ataques de otras bacterias patógenas, y además nos suministran nutrientes.

Otra de sus funciones es estabilizar la integridad de la barrera intestinal en casos de permeabilidad intestinal.

La permeabilidad intestinal es la capacidad que tienen las membranas del intestino para permitir el paso de nutrientes que provienen de la alimentación, bloqueando el paso de sustancias tóxicas, bacterias y virus que pueden dañar nuestro organismo.

Actuando ésta en función barrera de defensa, de manera que resulta permeable a determinadas sustancias e impermeable a otras.

La clave de nuestra salud está en el equilibrio de la microbiota

Mantener un buen equilibrio (eubiosis) de todos nuestros habitantes no es sencillo con nuestro estilo de vida actual, mala alimentación, distrés, antibióticos, calidad de sueño y descanso, baja exposición al sol, contaminación y tóxicos ambientales y sedentarismo.

En el intestino grueso es donde más cantidad de microorganismos hay, sin embargo si estos proliferan fuera de su lugar pueden dejar de ejercer sus funciones beneficiosas, generar una disbiosis y pasar a desencadenar patologías digestivas.

Diferentes tipos de sobrecrecimiento bacteriano

Una de ellas es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado por bacterias productoras de hidrógeno SIBO.

Una de las causas de SIBO puede ser la baja acidez en el estómago (hipoclohidria), una baja motilidad intestinal (CMM) que impide limpiar nuestro intestino de restos de alimentos y microorganismos adheridos a la pared intestinal para se evacuen de forma natural por las heces.

Además, otra causa puede ser la integridad de la válvula ileocecal que separa el intestino grueso del delgado.

Existe otro tipo de disbiosis intestinal el IMO, que se da a partir de la fermentación de carbohidratos endógenos y exógenos siendo positivo en prueba de metano, un gas producido por arqueas metanogénicas.

Y como no puede haber dos sin tres, hay otro tipo de LIBO que es el de sulfuro de hidrógeno, un gas altamente tóxico para las células de la pared intestinal, con un olor característico a huevos podridos o col hervida.

¿Recordáis ese artículo de broma, una ampolla de cristal que lo estampabas contra el suelo y tenía un olor nauseabundo? Pues ese, aunque no siempre se da.

Tanto el SIBO como el SIMO, dan lugar en el intestino delgado. Sin embargo, el LIBO por hidrógeno y el LIMO por arqueas, ocurre en el intestino grueso.

Y se me olvidaba hablaros del SIFO, que es un sobrecrecimiento de cándidas, aunque creo que para no liaros más, escribiré otro artículo sobre el tema.

¿Pero bueno, y entonces que hago?

Después de todo este galimatías en el que puedes encontrarte con algún que otro facultativo que no tiene idea del tema, irte frustrada y sin un diagnóstico claro…

Pueden decirte, tiene colon irritable, un cajón de sastre, pero además la consecuencia de esa disbiosis te convierte en intolerante a la lactosa, fructosa, sensible al gluten, y además puedes padecer histaminosis”.

Aquí está bien claro que es antes, el huevo o la gallina…

Esa disbiosis y/o permeabilidad intestinal sin tratar no es más que una proliferación de bacterias patógenas o no, como virus, protozoos, parásitos u hongos.

Como siempre digo, lo primero que hay que tratar es la raíz de tu problema, hacer una buena historia clínica de tu paciente e intentar mejorar su calidad de vida.

La labor del digestivo una vez confirmada la patología es recetarte uno o dos antibióticos específicos, algún procinético y derivarte a un dietista especializado para que te elaboremos una dieta baja en fodmap personalizada.

La pauta baja en fodmap excluye aquellos alimentos vegetales ricos en hidratos de carbono fermentables en el intestino como los oligosacáridos, los disacáridos, los monosacáridos y los polioles.

Este tipo de pauta dietética no debe hacerse más de cuatro semanas, hay que hacer una reintroduccón paulatina de los diferentes fodmaps, además de un protocolo con probióticos específicos.

En cuanto a los diferentes tipos de SIBO, escribiré un nuevo artículo para que podáis entender mejor su clasificación.

Comparte si consideras que puedes ayudar a alguien que conozcas que se encuentre en esta situación. Gracias.

¡Hasta pronto!