Hiperpermeabilidad el gluten y la caseína A1

Hoy voy a hablaros sobre la hipermermeabilidad el gluten y la caseína A1, dos proteínas que desencadenan reacciones en el organismo.

Cuando el organismo reacciona frente a la ingesta de una proteína que considera extraña (antígeno), estamos en presencia de una respuesta inmunológica. Esta respuesta inmune es el mecanismo de defensa natural del cuerpo frente a sustancias potencialmente dañinas.

El intestino cumple un papel fundamental para evitar el paso de un antígeno a la sangre. Precisamente la primera línea defensiva consiste en la secreción de anticuerpos (inmunoglobulina A), generados por el tejido linfático en la mucosa intestinal.

En condiciones normales, el sistema inmunológico identifica y destruye estos antígenos para protegernos, esta respuesta inmune es el mecanismo de defensa natural del cuerpo frente a sustancias potencialmente dañinas, pero en caso de agotamiento del sistema inmune por cualquier causa, ocurre una reacción frente a estas proteínas que en realidad no representan una amenaza, como ocurre con ciertas intolerancias alimentarias o enfermedades autoinmunes.

«La zonulina es el único modulador fisiológico de las uniones estrechas intercelulares descrito hasta ahora, que está involucrado en el tráfico de macromoléculas y, por lo tanto, en el equilibrio de la tolerancia/respuesta inmunitaria. Cuando la vía de la zonulina, se desregula en individuos genéticamente susceptibles, provocando una hiperpermeabilidad constante, pueden ocurrir trastornos autoinmunes, inflamatorios y neoplásicos tanto intestinales como extraintestinales.» (Estudio)

Cuando el sistema inmunológico está sobrecargado y la mucosa intestinal se vuelve excesivamente permeable, diferentes moléculas extrañas pueden atravesar uniones estrechas del intestino, lo que permite que proteínas y toxinas entren directamente en el flujo sanguíneo, desencadenando una cascada de reacciones inmunológicas.

Imagen de Nutribiótica

Hiperpermeabilidad el gluten y la caseína A1

Un ejemplo de esto es la reacción a la gliadina en personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca SGNC, donde el sistema inmunológico considera al gluten y sus fructanos como una amenaza, desencadenando estrés oxidativo, inflamación e hiperpermeabilidad intestinal en pacientes celiacos y tambIén en no celíacos. (Estudio) (Estudio) (Estudio)

Tener una microbiota eubiótica y resiliente es esencial para la salud intestinal, ya que una microbiota equilibrada con microorganismos como B. longum , L. acidophilus y  L. plantarum, ayudan a la degradación de la gliadina. (Estudio) (Estudio) (Estudio)

De forma similar, la caseína A1, una proteína presente en la leche de vaca, puede provocar una reacción en personas con sensibilidad, desencadenando una respuesta inflamatoria que contribuye a condiciones como la hiperpermeabilidad intestinal.

En comparación con las variantes A2 (cabra, oveja, búfala y algunas razas vacunas), el consumo de las variantes similares a A1 indujo una respuesta inflamatoria exagerada mediada por la vía Th2 en el intestino que se midió por el aumento de los marcadores inflamatorios, la permeabilidad intestinal y la IL-4, lo que sugiere la diferenciación de células T vírgenes a células Th2. (Estudio)

Caseína A1 y A2 e intolerancia a la lactosa

Algunas personas piensan que tienen intolerancia a la lactosa, se hacen la prueba, y no lo son, en realidad podría estar relacionado con una intolerancia a la caseína A1. En estos casos, consumir leche A2 en venta en grandes supermercados, puede ayudar a prevenir los efectos secundarios que experimentan las personas al beber leche de vaca «normal». En otros casos algunas personas mejoran sus digestiones tomando leche fresca ecológica.

Puesto que la caseína es la proteína más abundante de la leche vacuna (82%), la más antigénica y el 40% de la misma es indigerible, favoreciendo el estreñimiento, el sobrecrecimiento de microbiota putrefactiva, e hiperpermeabilidad intestinal, y dado que las grandes cadenas de caseína no desdobladas (poco digeribles), actúan como un pegamento, depositándose en los folículos linfáticos del intestino, entorpeciendo la absorción de nutrientes y sobreactivación del sistema inmune.

La mayoría de las vacas producen una mezcla de beta-caseína A1 y A2, mientras que otras solo producen beta-caseína A2, más común en la leche de las vacas de la región del canal de la mancha y el sur de Francia, mientras que la caseina A1 está más presente en las vacas originarias del norte de Europa.

Diferencias entre A1 y A2

Las dos proteínas son casi idénticas, pero con una diferencia en su composición, el aminoácido histidina se encuentra en la posición 67 de la cadena de aminoácidos en la A1, mientras que en la A2 esta posición 74, que la ocupa la prolina.

Esta diferencia significa que, cuando la proteína A1 se descompone, puede crear el péptido BCM-7, relacionado con la familia de los opiáceos y al que se le atribuyen efectos adversos como el retraso del tránsito intestinal e incluso procesos inflamatorios.

En resumen, como apunta Marta Naranjo, mi alumna de prácticas de la Universidad de Valencia de nutrión humana y dietética; » El tipo de caseína A1 induce una mayor respuesta a nivel de estrés oxidativo ya que promueve la formación del péptido BCM-7, el cual se compara con la gliadinomorfina por su secuencia de aminoácidos, reduciendo la síntesis del antioxidante GSH celular promoviendo el estrés oxidativo además de su efecto inflamatorio e inmunológico.

Hiperpermeabilidad el gluten y la caseína A1

La respuesta inmunológica frente a estas proteínas alimentarias puede, por lo tanto, ser tanto una defensa como una causa de problemas de salud. Comprender estos mecanismos es clave para manejar la salud intestinal y reducir la inflamación en personas que presentan sensibilidad estas proteínas, o bien están en un proceso de microbiota disbiótica.

Alteraciones en la salud con la caseína.

En condiciones normales, el hígado actúa como el primer filtro para desactivar estas sustancias, pero si está sobrecargado, su capacidad de detoxificación se ve limitada, y estas moléculas pasan además al bazo, donde los linfocitos T supresores intentan controlar la situación. Sin embargo, si la actividad del hígado y el bazo no es correcta, pueden dañar la mucosa intestinal, producir molestias digestivas, dañar el riñón y otros órganos.

En conclusión, mejorar la capacidad del organismo para digerir proteínas como la gliadina o la caseína A1 requiere de un enfoque integral. Una alimentación antiinflamatoria de base, combinada con un estilo de vida saludable y una modulación adecuada de la microbiota, es fundamental para reducir los procesos inflamatorios y proteger la salud intestinal e inmunitaria.

Este enfoque es una parte clave de mi estrategia en consulta, y estoy viendo resultados positivos en mis pacientes, ayudándoles a mejorar su calidad de vida y bienestar general.

¡Gracias por llegar hasta aquí y hasta pronto!

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