Resistencia a la insulina, la diabetes y la epidemia mundial

Hoy voy a hablar sobre resistencia a la insulina, la diabetes y la epidemia mundial. ¿Conoces cómo te pueden afectar si tienes sobrepeso?

Todos estos términos están relacionados con enfermedades metabólicas por un exceso de energía que nuestro organismo no es capaz de utilizar.

Es decir, comemos demasiado y llevamos una vida sedentaria que nos está enfermando.

¿Pero, qué es la insulina y la resistencia a esta?

La insulina es una hormona producida por el páncreas, se encarga de que la glucosa en la sangre entre a las células, donde se utiliza para obtener la energía necesaria para vivir.

Podríamos decir que la célula tiene una cerradura y que la insulina es la llave para poder introducir la energía en ella.

El hígado produce glucosa cuando el cuerpo la necesita y no la obtiene de la ingesta, por ejemplo en el ayuno natural desde la cena al desayuno.

Cuando nuestros niveles de glucosa aumentan después de comer, el páncreas libera insulina, y esta mantiene el equilibrio homeostático de glucosa en el organismo.

La resistencia a la insulina se produce cuando las diferentes células no responden bien a la insulina “la cerradura no se abre” y no puede “entrar” la glucosa de la sangre.

Resultando así que el páncreas produce más insulina para ayudar a que la glucosa entre a las células y el exceso de insulina en sangre se acumula produciendo más depósitos de grasa almacenada y se produce una hiperglucemia.

La explicación técnica: El adipocito es una célula endocrina que almacena los triglicéridos en su interior, además informa al SNC de la cantidad de energía almecenada.

A medida que el adipocito almacena triglicéridos, aumenta la secreción de sustancias que inhiben la entrada de triglicéridos y facilitan la salida de éstos hacia la circulación.

Dentro del adipocito se produce una hormona, la adiponectina que tiene la capacidad de sensibilizar los tejidos a la insulina.

A medida que los adipocitos aumentan de tamaño, secretan los ácidos grasos libres que se producen en la lipólisis, TNF alfa, IL-6, resistina y leptina, capaces de producir resistencia a la insulina.

Estas hormonas impiden la absorción de glucosa en tejidos insulino- dependientes al actuar sobre los transportadores encargados de captar la glucosa del plasma.

Al aumentar los ácidos grasos libres circulantes y almacenarse como grasa, producirían una disfunción en el páncreas, incremento de la producción de glucosa en el hígado, disminución del transporte de glucosa y menor consumo de glucosa muscular.

Tener los adipocitos en superhabit, desemboca en una liberación de citoquinas inflamatorias y mantenernos en un entorno de protección.

El cerebro recibe la señal de las citoquinas inflamatorias causadas por la obesidad y promueve el ahorro energético.

El hipotálamo no percibe que hay energía extra en la periferia porque las citoquinas inflamatorias no lo permiten, por lo tanto, la inflamación provoca resistencia a la leptina.

De ahí la importancia de mantenerse activo y movilizar las reservas de grasa. Ejercicio físico y actividad física.

¿Cómo puedo saber si tengo resistencia a la insulina?

  • Con una analítica, midiendo la insulina en ayunas, la glucosa y el índice HOMA IR (valores inferiores 1.96 normales, entre a 1.96 a 3 sospecha de resistencia a la insulina, y valores superiores a 3 indican resistencia a la insulina.
  • Padecer sobrepeso u obesidad (perímetro de cintura superior a 90cm en mujeres y 100 cm en hombres)
  • Las personas que padecen síndrome metabólico (hipertensión, niveles anormales de colesterol, ácido úrico elevado y obesidad troncal)
  • Un nivel elevado de grasa visceral produce sustancias que contribuyen a la inflamación crónica en el cuerpo y desempeña un papel importante en la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.
  • Menopausia y sedentarismo
  • La acantosis nigricans ( hiperpigmentación de la piel, marrón o azulado localizadas en axilas, cuello, ingles y zonas submamarias)
  • Historial de diabetes gestacional, así como, síndrome de ovario poliquístico, también llamado SOP.

Se ha comprobado que 7 de cada 10 mujeres que padecen de SOP, con independencia de su peso, tienen tendencia a sufrir resistencia a la insulina.

Muchas personas con metabolismos muy eficientes o ahorradores se preguntan; ¿Por qué no consigo adelgazar?, os recomiendo la lectura del artículo para conocer la respuesta.

Tanto la resistencia a la insulina como la diabetes tipo 2 están relacionadas con la enfermedad de Alzheimer (estudio) y también en el cáncer (metaanálisis)

Últimamente he podido observar un elevado índice de glucosa en sangre en ayunas (niveles de 100 ml/dl indican resistencia a la insulina, superiores a 110ml/dl diabetes tipo 2).

La resistencia a la insulina, la diabetes y la epidemia mundial silente

Tanto la resistencia a la insulina, la diabetes y la epidemia mundial son enfermedades crónicas no transmisibles derivadas de una vida sedentaria, estrés, y mala alimentación.

Es una enfermedad crónica silenciosa y por ende peligrosa ya que no provoca molestias, e incluso a priori tampoco se aprecia en una analítica básica si no nos han pedido un valor como el de la hemoglobina glicosilada.

La resistencia a la insulina y la prediabetes no suelen presentar síntomas, y cuando se diagnostica puede existir ya daño vascular (corazón, ictus), o microvascular (retinopatía diabética, nefropatía diabética y neuropatía diabética).

Consecuencias

El número de personas con diabetes aumentó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014.
La prevalencia mundial de la diabetes en adultos (mayores de 18 años) ha aumentado del 4,7% en 1980 al 8,5% en 2014.
Entre 2000 y 2016, se ha registrado un incremento del 5% en la mortalidad prematura por diabetes. Fuente OMS

Las enfermedades no transmisibles como la diabetes matan a 41 millones de personas al año, lo que equivale al 71% de las muertes que se producen en el mundo.

Para que nos hagamos una idea, actualmente por la Covid-19 han habido un millón de muertes a nivel mundial. Actualmente las personas con un nivel elevado de glucosa en sangre están más predispuestos a sufrir una mala evolución de la enfermedad.

En nuestro país, alrededor de 386.000 personas desarrollan diabetes y cada día se producen 1.057 nuevos casos.

El 13,8 % de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2 (estudio) o sea, hay más enfermos por diabetes tipo 2 que por la Covid-19, con 370.000 personas contagiadas.

Prevención para la Salud

No naces con diabetes, y tanto el ambiente como la genética juegan un papel importante en el desarrollo de las enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2.

El tratamiento para la resistencia a la insulina y para la diabetes se basa en tres pilares: alimentación, ejercicio físico, actividad física y en algunos casos medicación.

El objetivo de la medicación una vez instaurada la enfermedad es mantener los niveles correctos de glucosa para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la patología.

Pero la primera inversión debería ser la prevención, por ejemplo; la inclusión de dietistas o nutricionistas y licenciados en actividad física y deporte sanidad pública y especialmente en atención primaria.

De igual modo que no se invierte en investigación científica, ya que es una inversión a largo plazo, y no es rentable políticamente hablando, nadie se cuelga “galones.”

La inversión actual es en farmacología o cirugía, ambas con un elevado coste sanitario, por lo tanto la situación en Sanidad Pública será insostenible en unos años.

¿Quién sale beneficiado en todo este tinglado?

El objetivo de la industria farmacéutica es tener clientes para vender medicinas, estas tienen diferentes efectos secundarios, en algunos casos graves.

Los fármacos para las enfermedades metabólicas derivadas de la obesidad no curan, engrosan el número de enfermos crónicos y se aseguran de ese modo grandes beneficios.

La industria farmaceútica es muy poderosa. Os recomiendo este vídeo de Peter C. Goztsche o sus libros, medicamentos que matan y crimen organizado.

La farmacología destinada a las enfermedades crónicas no transmisibles da una falsa sensación de seguridad al enfermo “me inyecto más insulina y puedo comer más”

Además hay evidencia científica sobre la remisión en niños y adolescentes con una intervención nutricional, pérdida de grasa y cambio de hábitos.

Pero actualmente, tanto el ejercicio como la alimentación no son algo prioritario, aunque debería serlo. Quizás haya demasiados intereses económicos por parte de la industria farmacéutica.

La resistencia a la insulina, la diabetes y la epidemia mundial pueden revertirse con una buena planificación nutricional y actividad física.

Conclusiones

He podido comprobar en mis pacientes-clientes durante estos años como puede revertirse tanto la resistencia a la insulina como la diabetes tipo 2 con un cambio de hábitos integral.

El té verde, té Matcha, la cúrcuma, la canela, la berberina, el aceite de oliva virgen extra, las frutas del bosque, entre otros, son suplementos naturales que pueden ayudar en la mejora del perfil glucémico.

Si necesitas asesoramiento nutricional para mejorar tu salud y prevenir tanto la resistencia a la insulina como la diabetes tipo 2, pide cita, estaré encantada de ayudarte.

En mi blog dispones de cientos de recetas aptas tanto para diabéticos tipo I como diabéticos tipo 2, y celiacos. Solo tienes que suscribirte al blog.

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