La contaminación y metales pesados como el mercurio (amalgamas) o el plomo son un riesgo real para tu salud. ¿Sabes cómo protegerte?
Están presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos, algunos alimentos y hasta en nuestras bocas, a través de antiguas amalgamas dentales. Cada vez más estudios científicos relacionan su exposición con enfermedades crónicas y trastornos neurológicos.
¿Qué es la contaminación ambiental?
La contaminación ambiental como veremos en esta entrada, es la presencia de sustancias tóxicas en el entorno natural. Puede venir del tráfico, industrias, pesticidas, productos de limpieza domésticos, muebles, o residuos urbanos. Estas sustancias entran en nuestro cuerpo a través del aire, el agua o los alimentos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 90% de la población mundial respira aire contaminado. Esta exposición puede causar:

- Dificultades respiratorias (asma, EPOC).
- Problemas cardiovasculares.
- Trastornos del sistema inmunológico
- Alergias ambientales y alimentarias
- Mayor riesgo de cáncer.
- Disfunciones tiroideas.
- Enfermedades inflamatorias intestinales y disbiosis.
Un estudio publicado en The Lancet (2017) estimó que la contaminación fue responsable de 9 millones de muertes prematuras en un solo año.
Metales pesados y riesgo para tu salud: pequeños pero muy dañinos.
Los metales pesados son elementos naturales que, en grandes cantidades o exposiciones prolongadas, son tóxicos para los seres humanos. Los más preocupantes para la salud pública son:
Mercurio: se acumula en el cerebro, sistema cardiovascular, riñones e hígado. (estudio)
Plomo: neurotóxico, afecta especialmente a los niños. (Estudio)
Cadmio: daña los riñones, enfermedad cardiovascular y los huesos. (Estudio)
Arsénico: (semi-metal) cancerígeno, puede estar en aguas subterráneas, tuberías…(Estudio)
Aluminio: muy usado en cosméticos, utensilios y medicamentos. Se está estudiando su relación con problemas inmunitarios, trastornos neurológicos, incluido el Alzheimer. (Estudio) (Estudio)
Estos metales se encuentran en:
Alimentos contaminados (pescado, arroz, mariscos).
Aguas contaminadas (tuberías antiguas)
Cosméticos y productos de limpieza. (Aplicación recomendada)
Humo de tabaco y polución.
Amalgamas dentales antiguas.
Amalgamas dentales: ¿deberíamos preocuparnos?
Durante décadas se han usado amalgamas dentales que contienen aproximadamente un 50% de mercurio, plata, o estaño. Se liberan pequeñas cantidades de vapor de mercurio temperaturas superiores a 25ºC, y en presencia de alimentos ácidos, estas pueden biocumularse con el tiempo y producir diferentes síntomas:

Fatiga crónica
Pérdida de memoria y concentración
Dolor de cabeza
Problemas hormonales y digestivos
Trastornos del sueño
Mayor susceptibilidad a infecciones
Sensibilidad química múltiple (SQM)
Los efectos pueden tardar años en aparecer, y muchas veces no se identifican fácilmente como causados por tóxicos ambientales.
La Unión Europea recomendó limitar su uso en niños y embarazadas desde 2018, actualmente están prohibidos.
Contaminación electromagnética: el enemigo invisible
Vivimos rodeados de ondas electromagnéticas: móviles, WiFi, routers, torres 5G, hornos microondas… Aunque los estudios son aún debatidos, hay indicios de que la exposición prolongada puede:

Alterar el sueño.
Provocar fatiga crónica.
Afectar la fertilidad.
Favorecer desequilibrios hormonales.
Sensibilidad electromagnética
El Parlamento Europeo ha recomendado el principio de precaución con el 5G en entornos sensibles como colegios y hospitales.
Consejo: No duermas con el móvil cerca ni debajo de la almohada. Usa el modo avión por la noche. Mi consulta es una zona certificada libre de ondas electromnéticas.
Bisfenoles y disruptores endocrinos
Los bisfenoles (como el BPA) están presentes en plásticos, envases de alimentos, botellas reutilizables y recibos térmicos. Actúan como disruptores endocrinos, es decir, alteran nuestras hormonas.
Están relacionados con:
Pubertad precoz.
Problemas de fertilidad.
Trastornos metabólicos.
Ciertos tipos de cáncer (mama, próstata).
Disfunciones hormonales y tiroideas.
Consejo: Evita todos los plásticos revisa los del código de reciclaje 7 o “PC”. Utiliza vidrio, acero inoxidable
Pesticidas: lo que no ves en tu comida
Los pesticidas usados en la agricultura intensiva no solo dañan el medioambiente, sino que también pueden quedarse en frutas, verduras y cereales que consumimos a diario. Muchos de ellos son disruptores endocrinos, neurotóxicos o potencialmente cancerígenos.

Las micotoxinas son toxinas producidas por ciertos hongos (mohos) que crecen en alimentos y piensos. Pueden contaminar alimentos como cereales, frutos secos, especias, frutas deshidratadas, tubérculos, etc.
¿Qué micotoxinas son las más preocupantes?
Aflatoxinas: Producidas por Aspergillus flavus y Aspergillus parasiticus, son muy tóxicas y cancerígenas.
Toxinas de Fusarium: Incluyen zearalenona, deoxinivalenol y otros, que pueden causar efectos en el sistema reproductivo y en el desarrollo.
Ochratoxina A: Producida por Aspergillus ochraceus y Penicillium verricosum, puede causar daños en los riñones.
Consejo: Lava bien las frutas y verduras. Desacha aquellos alimentos que contengan moho o manchas negras. Cuando puedas, elige productos ecológicos o de proximidad, especialmete aquellos que tienen la piel fina.
¿Cómo protegerte?
✅ Elige alimentos ecológicos y de temporada.
✅ Cocina con materiales seguros (acero, vidrio, cerámica).
✅ Usa cosmética y productos de limpieza naturales.
✅ Ventila tu hogar a diario.
✅ Apaga el WiFi y evita el uso excesivo del móvil, consejo filtros electromagnéticos.
✅ Consulta a un dentista actualizado/a sobre tus empastes antiguos.
✅ Usa recipientes de cristal
✅ No fumes ni estés en ambientes con humo de tabaco.
✅ Filtra el agua si vives en zonas urbanas y agrícolas, remineraliza con agua de mar.
En el día a día, estamos expuestos a metales pesados, pesticidas, bisfenoles, radiaciones y productos químicos que pueden comprometer nuestra salud. Pero tenemos el poder de reducir nuestra exposición mediante decisiones conscientes. 💡 Recuerda: pequeños cambios diarios pueden tener un gran impacto en tu bienestar, y en el de futuras generaciones.
El hígado: tu gran aliado para la detoxificación
Todos los tóxicos ambientales que respiramos, comemos o absorbemos a través de la piel deben pasar por un filtro esencial: nuestro hígado. Este órgano realiza un proceso detox complejo en dos fases para transformar esas sustancias dañinas en compuestos que el cuerpo pueda eliminar.
Fase I: transforma las toxinas en compuestos más reactivos.
Fase II: neutraliza y convierte esas toxinas en sustancias solubles que se eliminan por orina o bilis.
Si alguna de estas fases no funciona bien (por falta de nutrientes, sobrecarga de tóxicos o estrés oxidativo, o estreñimiento), el cuerpo acumula más toxinas de las que puede eliminar, y ahí comienzan muchos problemas de salud. Si necesitas ayuda puedes pedir cita PNI y estaré encantada de ayudarte
Cuida tu entorno, mima tu hígado y tu cuerpo te lo agradecerá con energía, salud… ¡y hasta mejor humor!



