Helicobacter Pilory una huésped indeseada

Hoy voy a hablar de un problema de salud cada vez más recurrente, en concreto del Helicobacter pilory, una huésped indeseada.

Seguro que conoces a alguien que haya pasado o esté pasando por un sobrecrecimiento de esta bacteria.

Durante este último año han pasado por consulta varias personas con síntomas digestivos post-infecciosos, o bien que después de sospechar ante una sintomatología y remisión al digestivo, han dado positivo en Helicobacter P.

Pero, ¿qué es el Helicobacter pilory?

En nuestro organismo habitan con nosotros diferentes organismos, uno de ellos es esta antigua bacteria gram-negativa, aunque la descubrieron dos gastroenterólogos australianos allá por los años 80.

Más del 70% de la población padece el Helicobacter pylori, algunas personas son asintomáticas y portadoras de un H.p pero no todas desarrollan una enfermedad.

Es una bacteria en forma parecida a un tubo alargado en forma de espiral y una estructura parecida a una “S” con unos tentáculos largos.

El H.pilory se aloja bien enganchado a la pared interna del estómago y se cubre con una capa protectora de moco y ureasa que le permite sobrevivir al ácido clorhídrico del interior.

Es una bacteria difícil de estudiar, no crece en las placas de Petri, ni en tejido vivo, de modo que hay que infectar a un ser vivo para conocer su conducta.

De hecho un médico y profesor de microbiología en la Universidad de Australia Dr. Barry James Marshallse, se inoculó a sí mismo el H. pilory para comprobar en su cuerpo los efectos de la bacteria.

Una semana después, Marshall desarrolló todos los síntomas de una gastritis, y la biopsia reveló la infección por H. pilory.

Después de muchas investigaciones, Barry J. Marshall y John Robin Warren, en 2005 recibieron el premio Novel de Medicina por sus trabajos sobre la bacteria H. pilory y su papel en el desarrollo de la gastritis y la úlcera péptica (revisión).

¿Cómo puedo contagiarme?

Es una bacteria facilmente transmisible, se desliza del estómago a la cavidad bucal y se puede instalar allí, y en cada estornudo, risa o exalación abrupta como el vómito también puede transmitirse.

Casi todos somos portadores de ella desde pequeños, nos lo transmiten nuestros mayores con sus besos y arrumacos.

De hecho convive con nosotros de forma pacífica como microorganismo comensal hasta que emperoramos nuestros hábitos, algunos de los factores desencadenantes pueden ser;

  • Estrés
  • Edad
  • Sedentarismo
  • Alimentación rica en ultraprocesados
  • Alcohol y tabaquismo
  • Disbiosis oral
  • Inflamación de bajo grado y mucosas
  • Mal funcionamiento del sistema inmune
  • Estrés
  • Hipotiroidismo

Una hipoclorhidria o baja producción de ácido clorhídrico estomacal también puede ser una de las causas del sobrecrecimiento de este microorganismo oportunista.

Foto de Redacción médica

¿Helicobacter Pilory un huésped indeseado, es tan malo como lo pintan?

En 1994 la OMS declaró al Helicobacter Pilory como un cancerígeno clase I (revisión) ¡Como para no tenerle miedo a la dichosa bacteria!

Recientemente, se ha descubierto una oncoproteína “cytotoxin-associated gen” CagA marcador de la virulencia, agresividad, causa de inflamación y su estrecha relación con el cáncer.

Además su perversión llega acompañada de proteína VacA “Vaccinating cytotoxin”, y esta es la encargada de agujerear la pared del estómago.

¡Qué no cunda el pánico!, no todas las cepas del H.p tienen estas proteínas malvadas, de hecho solo el 50% las poseen, las otras son inocuas, incluso puede protegernos del asma, esofago de Barret y adenocárcinoma esofágico.

Así que, como podéis leer, Helicobacter Pilory un huésped indeseado, o no…

¿Y qué ocurre cuando no buscamos la raíz del problema? Pues que matamos moscas con tirachinas.

Hay que valorar bien el tratamiento con antibióticos, que además son tres y pueden erradicar, no solo el H.p, sino toda nuestra microbiota no patógena.

De hecho su mismo descubridor, el Dr. Barry J. Marsall, considera que hay que valorar el riesgo-beneficio del tratamiento.

Se puede realizar una biopsia de las células del estómago, analizar qué tipo de Helicobacter pilory es tu huésped, y en función de ello actuar. Desgraciadamente esto no se hace de forma rutinaria.

Además, la Helicobacter nunca está sola, suele haber una disbiosis intestinal de base por falta de otros microorganismos como los Lactobacillus, y suele acompañarse de una Candida.

Síntomas del Helicobacter pilory

Molestias inespecíficas en el estómago, como dolor, ardor, reflujo, mucosidad, intolerancias, digestiones pesadas, dispepsia, distensión abdominal, náuseas, vómitos y pérdida de apetito.

Y síntomas extradigestivos:

  • Dolor articular
  • Rosacea
  • Psoriasis
  • Anemia ferropénica
  • Trombocitopénia
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Puede también provocar una gastritis crónica que puede derivar en una úlcera de estómago, péptica, hiperplasia gástrica, adenocarcinoma de estómago o linfoma de estómago.

¿Qué tipo de pruebas detectan la presencia del H.p?

Test de aliento (ureasa):

Se entrega una primera muestra de aliento respirando en una bolsa recolectora.
Después, traga una pastilla o un líquido que tiene un isótopo inofensivo, se espera 20 minutos y se
entrega otra muestra de aliento en otra bolsa.
El profesional de la salud compara las dos muestras. Si la segunda muestra tiene niveles de dióxido de carbono más altos de lo normal, ése es un signo de infección por H. p

Prueba de antigenos en las heces:

La prueba de antígenos en heces busca antígenos al H. p en las heces. Los antígenos son sustancias que desencadenan una respuesta inmunitaria
El cultivo de heces busca bacterias H. p en las heces, de hecho llegan vivas al ser expulsadas por las heces, como el 60% de nuestros microorganismos.

Endoscopia:

Si las otras pruebas no nos dan suficiente información para el diagnóstico, el médico podría pedir una endoscopia. La endoscopia permite que el médico examine el esófago (el conducto que conecta la boca con el estómago), el revestimiento del estómago y parte del intestino delgado.

Tratamiento del Helicobacter pilory

Se pueden utilizar tres o cuatro antibióticos combinados como amoxicilina, metronidazol y claritomicina junto a un IBP (inhibidor de la bomba de protones), ¡ojo, el mal llamado protector de estómago! Omeprazol.

Pero el H.pilory es una bacteria muy resistente y tiene una estrategia, se rodea de una capa mucontutritiva, biofilm, que la protege de los antibióticos.

Y lo peor, muchas personas continúan con las molestias tras erradicarles el H. pilory, además de la disbiosis SIBO, en el intestino provocada por la administración de antibióticos, más los IBP´s.

Tratamientos dietéticos y coadyuvantes

En primer lugar, evitar alimentos flatulentos, ácidos, picantes, bebidas alcoholicas, café o refrescos con gas.

Una dieta blanda sería adecuada en caso de muchas molestias digestivas. Algunos suplementos como el Neobianacid, el aceite esencial de orégano, el aloe en gel, la alicina, Neem, Melena de León, regaliz, malvavisco, espino amarillo, o bien el kuzu para mejorar reflujo, también pueden ayudarte.

La microbioterapia con probióticos de diferentes cepas como el Saccharomyces boulardii, Lactobacillus Reuteri o el Lactobacillus acidophilus, que producen metabolitos antimicrobianos que ayudan a evitar la proliferación del H.p, o el Lactobacillus que inhibe la producción de ureasa.

Y por último, un posterior tratamiento para ayudar a tu estómago a producir la suficiente cantidad de HCL (ácido clorhidrico) para evitar tanto la recidiva del H.p como la invasión de otros microorganismos.

Los tratamientos con aceites esenciales (orégano, Pau D´Árco, clavo o canela) pueden ser tóxicos si no son pautados por un profesional especializado en ello.

Para una pauta adecuada a tu proceso, podrás pedir cita conmigo y estaré encantada de ayudarte.

Y ya sabes, si el artículo te ha gustado, o consideras que puedes ayudar a alguien, comparte, la información es poder y un paciente empoderado puede tomar mejores decisiones.

¡Hasta la próxima!