Síndrome de ovarios poliquísticos

En el artículo de hoy vamos a ver las variantes del síndrome de ovarios poliquísticos (SOP): Con un enfoque sobre los factores subyacentes.

Criterios diagnósticos del síndrome de ovarios Poliquísticos (SOP)

El diagnóstico del Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP) se basa en criterios específicos que abordan diferentes aspectos del trastorno. Para confirmar la presencia de SOP, es necesario observar la presencia de al menos dos de los tres criterios principales.

1. Hiperandrogenismo:

  • Clínico: Se evalúa mediante la presencia de síntomas visibles como acné, la aparición de vello corporal en áreas no deseadas (hirsutismo) o caída excesiva del cabello (alopecia androgenética).
  • Acné
  • Bioquímico: Se confirma mediante la detección de niveles elevados de hormonas androgénicas en análisis de laboratorio.

2. Disfunción Ovárica:

  • Oligomenorrea: Se caracteriza por la presencia de ciclos menstruales poco frecuentes, con intervalos mayores a 45 días entre períodos.
  • Amenorrea: Se diagnostica cuando existe ausencia de menstruación durante al menos 3 meses consecutivos.
  • Presencia de quistes ováricos: La visualización de quistes en los ovarios, generalmente mediante estudios de imagen como la ecografía, también contribuye al diagnóstico.

3. Exclusión de otros trastornos:

  • Se realiza una exhaustiva evaluación para descartar otros desórdenes relacionados con el exceso de andrógenos y otros trastornos de la tiroides. Esta fase de exclusión es esencial para garantizar que los síntomas observados sean específicos del SOP.

En las diferentes variantes del síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), se destacan principalmente tres, cada una con sus propios factores subyacentes:

SOP (Disfunción metabólica y resistencia a la Insulina)


Este tipo de SOP está estrechamente asociado con la disfunción metabólica y la resistencia a la insulina. Se observa con mayor frecuencia en mujeres con exceso de tejido adiposo y/o con un estilo de vida sedentario.

Además, suelen llevar una alimentación rica en carbohidratos refinados puede contribuir a esa resistencia a la insulina. También suelen tener antecedentes familiares de diabetes tipo II o/y síndrome metabólico. En este escenario, la resistencia a la insulina juega un papel crucial en la patogénesis del SOP, afectando tanto la salud metabólica como la reproductiva.

SOP (low grade inflamation)

En esta variante, el SOP está vinculado a la presencia de inflamación crónica de bajo grado. La inflamación induce la liberación de citoquinas inflamatorias, que a su vez contribuyen a la resistencia a la insulina. Un aspecto distintivo de esta variante es que la enzima esteroidogénica responsable de la producción de andrógenos se inhibe debido a la inflamación. La presencia de esta inflamación crónica puede afectar tanto la función ovárica como la regulación hormonal, dando lugar a síntomas característicos del SOP.

Síndrome de ovarios poliquísticos, o no; SOP adrenal

Este tipo se distingue por una elevación específica de DHEA (sulfato de deshidroepiandrosterona) en la analítica, sin un aumento concomitante de otros andrógenos. Además, es interesante conocer que la resistencia a la insulina no es tan prevalente, sugiriendo una influencia más marcada de factores epigenéticos que responden a factores ambientales, exposición a contaminantes y estilo de vida, y que tienen un impacto crucial.

No confundamos amenorrea hipotalámica con SOP

Es crucial no confundir la amenorrea hipotalámica con el síndrome de ovarios poliquísticos. La amenorrea hipotalámica se manifiesta como una respuesta adaptativa del cuerpo a situaciones hostiles, y entenderla es esencial para establecer un diagnóstico diferencial y optimizar un buen abordaje.

Amenorrea hipotalámica, un acto de ahorro energético y supervivencia

Cuando una mujer en edad fértil experimenta amenorrea hipotalámica, su cuerpo ha entrado en una fase de ahorro energético. Situaciones adversas como el distrés, pérdida excesiva de peso o déficits de nutrientes pueden desencadenar esta respuesta adaptativa. En estas circunstancias, el eje hipotálamo-hipofiso-ovárico se apaga, ya que el organismo prioriza el uso de recursos para funciones vitales que garanticen la supervivencia. Desde una perspectiva biológica, la reproducción no es considerada viable en tales condiciones, y el cuerpo responde suspendiendo temporalmente la función reproductiva.

Es cierto que los anticonceptivos orales a menudo se prescriben como único tratamiento posible para ayudar a controlar tanto la amenorrea hipotalámica como los síntomas del SOP, como irregularidades en el ciclo menstrual, acné y crecimiento de vello no deseado. Sin embargo, su efectividad solo ocurre durante su utilización.

La píldora no está abordando los síntomas desde la raíz. Por tanto, si no hacemos nada más, en cuanto dejemos de tomar el anticonceptivo todos los síntomas volverán a manifestarse. Además, si no trabajamos otros aspectos del estilo de vida, este tratamiento hormonal podría empeorar otros síntomas, como la resistencia a la insulina o el perfil lipídico. Los síntomas suelen regresar e incluso empeorar, es muy habitual.

Al entender estas diferencias, somos capaces de sumergimos en la complejidad del SOP. Cada variante requiere una consideración específica puesto que no hay un enfoque único, desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos personalizados. Abordar el SOP desde la individualidad es clave y que cada mujer merece un enfoque integral adaptado. Si necesitas ayuda con esto, puedes pedir cita PNI y estaré encantada de ayudarte.

Gracias por leerme y hasta pronto